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Gloria Tirado Villegas

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La vida de Puebla en películas, Isaac Wolfson

Por Gloria A. Tirado Villegas

Por aquellos días cuando se caminaba en la Puebla segura, sin tanto tráfico, con sociabilidades cercanas, como si las familias se conocieran cercanamente, nos evoca la lectura de Dos cines en la vida de Puebla en el siglo XX, que Isaac Wolfson escribió.

Nos remonta al 1908 cuando se inaugura el gran Teatro Variedades. La noche de gala del 31 de octubre fue espectacular. Cómo habrán esperado los habitantes la noticia de esta constnciada dos años antes. En Puebla se contaba únicamente con el Teatro Guerrero (1868-1869), actualmente Teatro de la ciudad, más los primeros cines Pathé, Lux, Edén Parisiense, Edén, Venecia, Hidalgo, Palacio, Popular, Salón Rojo.

Aquellos días de cierta tranquilidad en la vida porfiriana, pues lo inauguró el general Mucio Martínez, gobernador de Puebla desde 1902. No fue casual que este gran teatro fuese escenario de un acto rebelde en 1910: en la noche del 15 de septiembre, cuando el gobernador salía del teatro Variedades se encontró con una mucheombres que fueron alistados en el ejército y los mandaron en un tren a Quintana Roo a realizar trabajos forzados. Pese a todo los antirreleecionistas continuaron con su trabajo a favor de Madero.  

El teatro se incendió la noche del 21 de enero de 1922, por fortuna el público había salido. Las causas del incendio quedaron entre dicho. Años después el Gran Teatro Variedades se convirtió en cine, su remodelación fue a semejanza del Teatro Cinema Olimpia de la ciudad de México inaugurado en 1921.

    La llegada del cine, indudablemente modificó la vida en Puebla, no sólo por el significado que tendría ver vistas, primero, luego películas mudas y después habladas, sino por todo ese mundo de fantasía, de ensoñación, de romanticismo y de melodrama, que correspondía al cine de oro mexicano. El cine nutrió el ims, volcando a los cinéfilos en fans de artistas. Al mismo tiempo fomentó formas de sociabilidad, y se volvió el lugar preferido de los enamorados, cuando no se permitían las expresiones públicas.

Las películas definieron identidades colectivas, a través de la imitación y los cines fomentaron otros negocios, pequeños y grandes, a donde los poblanos solían concurrir, antojerías las más, de lo que cuentan con beneplácito muchas anécdotas de estos y otros cines. El regocijo colectivo. Durante mucho tiempo, los cines ofrecieron dos y tres películas, a un precio diferenciado según fuera luneta, anfiteatro o gayola. Fue testigo de reuniones culturales, además de dar funciones, y de actos políticos con mucha gente. Wolfson menciona que en 1933 fue el recinto donde el general José Mijares Palencia rindió protesta como gobernador de Puebla. Las imágenes de publicidad de la época ilustran muy bien los rótulos que comúnmente pegaban en paredes, o aparecían en la cartelera del cine.

    En los años cuarenta tocó, en este Cine -como en otros- el grupo musical de "Los Bombines Negros". Y con la celebración de los 400 años de la ciudad, se realizaron festejos, uno de estos tuvo lugar en el Teatro Variedades: Una velada literario musical en la que las autoridades entregaron la Flor Natural y otros premios a los ganadores del concurso de literatura. En ese 1931, Fidel Guillén era el presidente municipal de Puebla.

   Isaac Wolfson no duda en ofrecernos detalles, en su recorrido por la historia de estos cines, cuyo final actual es lamentable. El Cine Coliseo, se inaugura en 1939, afirma, en ese año "cuando el salario mínimo en México era de dos pesos con diez centavos y se necesitaban poco más de cinco pesos para comprar un dólar" se construían dos nuevos cines en Puebla: se inauguraron El Reforma (11 de agosto) y El Coliseo (14 de septiembre). Manuel Espinosa Iglesias, el segundo de seis hijos de Ernesto Espinosa Bravo, edificó El Coliseo, una sala tan amplia para 2 500 personas que se distribuían en tres localidades: luneta, anfiteatro y gayola. La pantalla, una de las más grandes de México, era multicromática. A su inauguración llegó lo más connotado de la sociedad, de la banca, como era de esperarse, y se convirtió en el más prestigioso de Puebla.

   En los años cincuenta surgirían dos cines más, el Puebla y el México, pese a las alternativas en Puebla con ocho cinemas, siempre estaban llenos; así los cinéfilos pudieron disfrutar de películas en negro y blanco como las de colores. Los años pasaron y a fines de 1962 el Variedades cerró para ser remodelado y nuevamente abrió sus puertas en el año de 1969. Detalles, problemas económicos, llevaron a cerrar una vez más y para siempre las del Variedades y del Coliseo en 1988. Fue lamentable su clausura pero ocurrió con otros más de la ciudad, los DVD han diversificado el tipo de películas, ahora que son económicos la gente opta por este medio, pues el boleto del cine es caro para una familia. Aunque las imágenes en la pantalla se disfruten más. Los cines de antaño nutrieron el imaginario de muchos poblanos que gozaron de como las de Tarzán, El Santo, personaje que ha sido valorado.


 
 
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